No necesito saber que te fuiste, porque no estás aquí conmigo.
Intentando entender sólo consigo dar cabida a más preguntas,
y por mucho que grite, por mucho que diga, nunca tengo una respuesta:
¿dónde estás?...¿ por qué te fuiste?...¿por qué no has venido?...
¿Cuanto tiempo es necesario para olvidar?,
ya necesite demasiado de él para entender que es imposible olvidar lo inolvidable.
Y mientras sigo buscando respuesta al filo del avismo al que nunca me tiro,
debo admitir que vivo en el filo y en el me he instalado.
Puedes vivir a la sombra de lo que fué y lo que pudo haber sido,
puedes buscar la luz encontrando el camino, la segunda opción nunca fué fácil,
y persistir en la sombra da frío.
¿Cómo se mide el tiempo para el que se fué y sigue y cómo se puede mover el espacio cuando te has estancado?,
Miro a mi lado y el espacio está vacío y vuelvo a entender que te fuiste,
y me deshago en preguntas:
¿por qué no estás?...¿por qué aquí sigo?...