Si me miras a los ojos, verás cuánto he crecido...
en cada segundo que he llorado tu ausencia, me recree.
Para crear este ser que ahora te mira a través de estos ojos oscuros,
vacíos y llenos del nada que dejaste.
Debía crecer y dejarte ir para hacerlo,
pero la perdida nunca se hizo para mí.
Soñaba con los abrazos, no hay adiós en mis sueños,
me costó arrancarte, te quedaste aquí.
Cada mensaje que no contesté,
cada palabra que no te escribí,
cada saludo que te negué,
perdiendo la mirada en ese infinito improvisado
para mantenerme alejada de ti y de mí.
Y ya no duele tu ausencia, no,
porque nunca estuviste, fui yo la que te quiso retener aquí.
Eras importante y ese papel no querías,
te largaste con mucho aire, sin mirar atrás y sin quererte ir,
no hay dolor en el tormento del no adiós predispuesto,
y que sé yo...si la vida aún está por venir.
Si me sorprende el todo en cada quiebro,
y de un giro casi vuelco por despertar de ti.
Ahora si me miras a los ojos, verás que he crecido...
en cada minuto que te he añorado y no te lo dije, me centré.
El dolor me alejó de ti para acercarme más a mí,
de las sombras que fui renazco para buscar la luz,
y despertar del sueño amargo del no adiós,
porque no habrán más mensajes, ni más "holas", ni momentos absurdos,
en la intermitencia del estar aquí.
Te fuiste con mucho aire, sin mirar atrás y sin quererte ir,
para pisar tan profundo en mi alma inquieta
y quejido de la ausencia de ti.
Mírame a los ojos que grande me he hecho...
la inmensidad no se hizo para ti.

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Julia