Tengo un muro, un muro, dónde tu no entraste en su dia, y después me llamaste borde,
que me sirve para protegerme del sol, la lluvia, las piedras y las malas hierbas,
un muro fantástico y brillante dónde cuelgo las fotos de la gente que quiero,
dónde ningún vecino, escucha, cree o vé lo que puedo hacer, hago o dejo de ser.
Un muro que inventé, que a veces se desarma, pero que de nuevo levanto.
Quizás me hayan hecho daño, crees, quizás me hayan fallado dices,
es algo que levanta la curiosidad de toda la gente que pasa por mi vida,
algunos lo comprenden, la mayoría lo acepta, algunos incluso, pierden tiempo estudiando
cómo podrían hacerlo para saltarlo, o cual es su punto débil para derribarlo...
Tengo un muro lleno de agujeros, por donde entra la luz, por dónde escucho,
por dónde puedo deducir, si me asomo o cierro, si soy yo quién lo salta o si opto por brindarlo.
Quizás ya no resulte tan fantática, porque de golpe me he vuelto más humana,
y si lloro no me busques, estaré detrás del muro,
y si me haces daño, tendrás que saltar porque yo estaré cansada de levantar más metros de piedras a mi alrededor con las que tu me hayas tirado.
A veces lo abandono con la mirada de alguien a quien quiero,
no me gustan las fortalezas de piedra...
Si, señor, tengo un muro, y no es que esté orgullosa,
algunos lo comprenden, la mayoría lo acepta, algunos incluso, pierden tiempo estudiando
cómo podrían hacerlo para saltarlo, o cual es su punto débil para derribarlo...
¿serás lo suficientemente fuerte tú para llevarlo a cabo?.
Tengo un muro, y no es que esté orgullosa, de que algo así pueda separarme del mundo,
pero el mundo lo puso ahí y yo lo escalo,
y ese muro dónde tu no entraste en su dia, te contempla salir por la puerta grande.
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Julia