Si te crees en posición de juzgar mi silencio,
quizás sea porque no entiendas mi dolor,
el hecho de no saber que pasa, me deja sin aliento,
me quedo aturdida, es mi anulación.
No te atrevas a decir que no hago bien,
ni me digas que sientes verme así,
no pretendo dar pena, ¡nada más lejos!...
ahora la necesidad de soledad manda en mí.
Cada herida recoge una historia, tiene un porqué,
y esta historia es un tan sin sentido,
que el sentido me hizo perder la fé,
es difícil encontrar respuesta entre las sombras,
no necesito compasión sinó una explicación,
porque siento que la locura me aborda...
No te atrevas a decirme que no hice bien,
porque el sentimiento es lo único que me guía,
si ya no puedo confiar en él, dime:
¿de que narices vale hacerlo salga mal o bien?.
No me pidas que te explique que me pasa,
porque no hay palabras que reflejen mi dolor,
juzga si quieres la falta de esas palabras...
soy lo que callo...ahí hayarás la explicación.
Sólo espero que nunca te sientas juzgada por las personas que te queremos. Muchas veces no se trata de compasión sino de dolor que también sufrimos al ver a alguien que queremos herido.Sin embargo quiero animarte pues lo mejor de todo siempre es que la explicación la poseemos desde el principio. Cuando el rumor del dolor se acalle seguro que la verás. ¡Ánimo!
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